MOLINOS HARINEROS


Cada parroquia contaba con los establecimientos y con los maestros en diversos oficios necesarios para el desenvolbimiento de la vida diaria, molinos harineros ,"rabiles", batanes,tabernas, fraguas, tejeras, arrieros, madreñeros, sastres, carpinteros y herreros.Los molinos de "desergar", movidos por agua o a mano, eran establecimientos de obligada presencia en todas las parroquias con el fin de transformar el grano cosechado. Por los "rabiles" y los molinos harineros pasaba la cosecha cerealista, quedándose el dueño del molino con una parte del producto molturado. De los molinos harineros, buena parte de ellos, estaban en manos de apellidos correspondientes a poderosas familias. En Caso ocurría igual, pues además de numerosos apellidos corrientes, que casi nunca poseían molinos de gran capacidad de molturación, se citan otros como el conde de Nava, vecino de la ciudad de Oviedo; Gaspar González de Candamo, vecino de la parroquia del Campo; doña Bentura de Caso, vecina
de Oviedo, Francisco de Caso, Ignacio de Vega y Caso, vecinos ambos de la parroquia de Sobrecastiello. Además de todos estos, el otro significativo número de propietarios de molinos es el integrado por clérigos, que aparecen como dueños de tales establecimientos en casi todas las parroquias. En cambio los molinos de "desergar", a los cuales se les reputaba una utilidad mucho menor "por cuanto la mayor parte de dichos granos se deshace a pila y palo", aparecían atribuidos a apellidos menos relevantes y sus nombres no están precedidos del significativo tratamiento de "don", con el que los redactores de las "Respuestas Generales" distinguían a los propietarios encumbrados. El rendimiento de ambos molinos era muy diferente; mientras que a un molino harinero de dos molares que funcionara seis meses al año se regulaba una utilidad anual de ocho fanegas y cuatro maquilas de escanda y maíz, a los de "desergar" sólo les daban de útil un copín de pan.Los batanes eran menos numerosos, por la precisa razón de que la materia prima que tenían que transformar era menos abundante que los cereales; en cualquier caso, en estos concejos se producían "estameñas, mantas y sayal", cuyo mercado principal eran las ferias castellanas.