EL SALMÓN EN ASTURIAS


Es cosa bien sabida que este pez fue extraordinariamente abundante en los ríos asturianos. Durante los siglos XVI y XVII, hasta las familias más modestas de los pueblos ribereños tenían a mengua presentarlo con frecuencia en sus mesas.
En el siglo XVIII se capturaba en Ribadesella, durante la costera más de 12.000 salmones, con la particularidad de que entonces se lamentaban las autoridades de Marina y el Gremio de Mareantes, por la decadencia que se advertía en tan importante rama de la riqueza. Siguió en aumento la decadencia: en 1824 sólo se pescaron 1.500 ejemplares cifra a la que no se llegó posteriormente durante muchos años, sino en raras ocasiones.
Existen varios documentos en que los vecinos de San Pedro de Villanueva en el concejo de Cangas de Onís, se comprometían a prestar ciertos servicios al monasterio benedictino mediante varias condiciones, una de las cuales era “que no se les daría salmón a la comida más que dos veces por semana”. Condiciones semejantes imponían los obreros que trabajaban en otras villas ribereñas, como Pravia, Pola de Laviana o Cangas del Narcea.
Sólo en Asturias se capturan actualmente más salmones que en el resto de la Península ibérica (España y Portugal). No es entonces extraño que tanta importancia en la vida asturiana haya tenido y tenga en nuestros días el salmón y todo lo que con él conlleva.
Historia de la piscicultura
en Asturias
Ricardo Acebal del Cueto (1849-1940), ingeniero de montes de Gijón, muy vinculado a la Universidad de Oviedo, propuso el establecimiento de una piscifactoría para la cría del salmón. Esta especie estaba siendo esquilmada con máquinas salmoneras que, a modo de grandes norias, sacaban del río cientos de salmones que trataban de remontar los cauces.
Al mismo tiempo, el canónigo de Covadonga, D. Manuel Alea, compró 10.000 huevos de trucha al Monasterio de Piedra y los depositó en su finca de El Cobayu, en lo que sería el inicio de una piscifactoría.
Pero fue finalmente Ricardo Acebal quien redactó el proyecto para la creación de una
piscifactoría finalizaron en 1907 y la primera incubación se realizó en 1908. La apertura de esta piscifactoría fue todo un acontecimiento nacional y a lo largo de los primeros años de funcionamiento recibió visitas de muchas personalidades incluida la del rey Alfonso de
Borbón. Entre 1922 y 1928 se obtenían anualmente en Infiesto entre 100.000 y 300.000 alevines de salmón, cuyo destino era la repoblación de los ríos asturianos (Pardo, 1930).
En los primeros años de la década de los 60 empezó su actividad en Asturias la primera piscifactoría industrial de producción de trucha arco iris, en el río Nalón. A mediados de los años 70 estaban en activo cinco y a principio de los años 80, diecisiete. En esta década, comenzó la especialización de las instalaciones.
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